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martes, 21 de septiembre de 2010

Capítulo 14. Comienzo

Lidia, Andrea y yo acabábamos de salir del cine que había en el centro comercial. Habíamos visto Karate Kid, porque no había nada mas interesante en la cartelera. Y la verdad es que la película estaba bastante bien, el niño había heredado el talento de su padre, Will Smith, uno de mis actores favoritos.

Salimos por la puerta que nos devolvía al centro comercial en vez de a la calle. Este era uno de esos días que tanto odiaba, un sábado de entretiempo. Había ropa de temporada de verano y de otoño, pero, ¿que se supone que te tienes que poner ahora? Deberían hacer una colección de entretiempo.
No obstante y a pesar del fresco que corría, decidimos salir a la terraza a tomar algo y así aprovechar antes de que llegase el frío.

Queríamos ir al bar que solíamos frecuentar, pero estaba lleno. Aun así Andrea y Lidia seguían andando hacía una de las mesas ocupadas. Las seguí sin decir nada, me fijé bien y me di cuenta de que eran Víctor, con el cual mi prima había echo muy buenas migas, Aitor, Lucas y Gabriel. Los cuatro fantásticos.

Andrea se sentó encima de Gabriel, Lidia muy pegadita a Víctor y yo, entre ella y Aitor. Mentiría si dijese que no había hablado con Lucas desde el martes de la foto, aunque en realidad eso no era hablar, era lanzar indirectas por doquier. Esa era la tierna relación que teníamos desde el martes. Por esa razón tampoco pude averiguar nada sobre que tenían que ver la familia Castillo, la familia de Lucas, y los Sánchez, la de Iván. Puesto que con las indirectas no se llegaba a ningún lado y a Iván, ni siquiera le dirigí la palabra.

-          ¿La rubia que esta a tu lado no ha venido con nadie Aitor? Vaya, parece que las cosas no le van bien en el país de los enamorados. –estaba harta de devolvérselas, para luego empezar otra vez, asíque decidí que sería mejor aparentar sentirse feliz con esta situación.
-          Na, na, na, na, na. –tarareé una melodía, cerré los ojos, sonreí y moví la cabeza. En mi mundo se estaba más feliz.
-          ¡Lucas!. –le regañaron Aitor y Víctor a la vez. – Creí escucharte decir que querías venir  arreglar las cosas, ¿no? –dijo Aitor.
-          Está bien, cambiemos de tema ¿para que querías saber el nombre de mi padre? –me soltó a bocajarro. Baje de las nubes enseguida y le dedique una mirada asesina a Víctor.
-          Se me escapó. –Víctor se encogió de hombros, con un gesto de disculpa.

Ahora quería hablar como personas civilizadas, pues ahora no me daba la gana a mí. Me levante de la mesa, y subí a las nubes de nuevo. Me dirigí medio bailando hacia la barandilla de la terraza, en la parte más alta del centro comercial. A estas horas en esta época ya estaba anocheciendo y desde aquí se veía la playa, en plena puesta de sol. Era precioso.

-          ¿Estás borracha? –dijo Lucas detrás mía. Vaya, si se dignaba a venir y todo.
-          Mi vida es una feliz borrachera permanente. –dije abriendo los brazos y fingiendo repentina felicidad. Demasiada felicidad para que no se notase que era fingida.
-          Me alegro por ti. –río, yo suspiré.
-          Mejor compadéceme, ¿sabes lo malo que va a ser cuando me llegue la resaca?
-          ¿Eso quiere decir que algún día dejaras de decir tantas tonterías?
-          ¿Te aburre?
-          No. De hecho me gustas más así. –me sonrojé. -¿podemos hablar? Me refiero a hablar como personas, sin indirectas ni ironías.
-          Logro imaginar quien tendrá la culpa de eso. –fruncí el seño.
-          Pues yo también logro imaginar que hacías en aquella foto. –cuando se ponía así estropeaba hasta el paisaje mas hermoso del mundo, así que yo ya no tenía nada que hacer allí, volteé para irme de nuevo a la mesa. –joder, ¡lo siento! –me agarró por el brazo y me enfrentó a él. –No te vayas por favor. He venido aquí para decirte algo, me refiero a venir al centro comercial, Gabriel me dijo que te traerían aquí. –así que por eso tenían tanto interés en ver una película… las miré a lo lejos poniendo. –no te enfades con ellas, se lo pedí yo. –suspiró.
-          Está bien, -relajé el brazo a modo de resignación. -¿y que es lo que me quieres decir?
-          Que se acabaron los reproches. Me he portado como un gilipollas y después de todo… ¿acaso no puedes hacer lo que te de la gana? Me he comportado como lo que mas odio, a sido estupido, lo siento…
-          ¿Y? –le animé a seguir.
-          Y que realmente no me gusta ese tío. Pero está bien, lo admito, quizás he sacado conclusiones precipitadas por… por… por que estaba celoso. –era la primera vez desde que lo conozco que le había visto nervioso y sonrojado. –y… si quieres estar con él, adelante que seáis felices. –aparto la mirada. Sonreí.
-          Así que todo esto era porque estabas celoso, ¿eh?
-          No, -su rostro fue severo de pronto. –admito que estaba algo, pero no lo achaques todo a eso. No suelo ser a ser pero ese… Iván, me saca de quicio. No voy a estar tranquilo igualmente, pero prométeme que vas a tener cuidado con él.
-          No tengo nada que prometer, te aseguré que entre él y yo no había nada y es así.
-          Pero…
-          Pero nada, la foto me sorprendió más que a ti. Me quedé dormida y no tenía ni idea, te lo aseguro.
-          ¿Y no te despertaste? –preguntó, no como una acusación, si no curiosidad. La alegría asomaba ya por la comisura de sus labios.
-          Puede que te cuente esa parte… en otro momento. –le dije como una excusa para que buscase otro momento.
-          Pues esta noche me parece una ocasión estupenda. –no pude evitar sonreír al escucharle decir esto, me había salido bien.
-          ¿Va a ser eso una primera cita? –se podía decir primera, porque la verdad nunca habíamos quedado. Esta es la parte de la película en la que el chico lo negaba por orgullo a no reconocer que da el primer paso, o simple vergüenza. Pero Lucas era mejor que ningún chico de ninguna película.
-          Si. –sonrío –a las 10 paso a recogerte, ponte… elegante.
-          ¡Siempre estoy guapa! –dije en broma.
-          Lo se. –me respondió mientras me abrazaba y me daba un beso en el pelo. –esto debería haber sido así desde el principio. –me susurró.


Puede que los planetas se hubiesen alineados, quizás debería empezar a creer en la astrología. O puede que los dioses griegos habían decidido dejar de ensañarse conmigo, pero fuese lo que fuese, era perfecto. Y yo no iba a ser quien estropease mi propia felicidad, a la mierda todo.
Salí de la ducha, aun me quedaban dos eternas horas para que pasara a buscarme, pero quizás se me hicieran cortas, porque no tenia ni idea de que ponerme. Miraba mi cara de felicidad en el espejo y escuché a Lidia y Andrea entrar en mi habitación. Habrían llegado ahora, porque ellas se quedaron más tiempo. Salí del baño que estaba en mi habitación dejando una gran nube de vaho a mis espaldas.

-          ¿Dónde vas con esa cara de tonta? –rieron.
-          Déjala Lidia, si a ella no le gusta Lucas. –le dijo Andrea enfatizando mucho el no.
-          Chicas. –me subí de pie a la cama liada en la toalla y empapando la colcha. –hoy, 25 de septiembre de 2010, reconozco ante las dos chicas más tontas del mundo… un momento, ¿si sois tontas para que tengo que reconocer nada?
-          ¡Dilo! –gritaron y rieron al unísono.
-          Que me gusta Lucas Castillo, Fernández o como se llame, ¡me da igual! ¿Y que más me da quien sea su padre y que tenga con la familia de Iván? ¿¡porque me tengo que meter donde no me llaman!? Me da igual todo, solo quiero verle… Y tras siglos y siglos de esfuerzo, sudores y lágrimas. –dramaticé. –vamos a tener nuestra primera cita.
-          Que te lo pases bien cariño. –dijo mi madre sonriente apoyada en el marco de la puerta y con los brazos cruzados. Me bajé de la cama de golpe, avergonzada de la inesperada aparición. –Es muy guapo, mi niña ha heredado el gusto de su madre. Y creo que no es Fernández es Castillo.
-          ¡Mamá! ¿Por qué no eres más cotilla?
-          Celeste, trabajo en el instituto, esas paredes oyen y luego te lo cuentan. –rió. –Además, soy su profesora de lengua, ¡ha sacado un 9’5 en la inicial! Parece un buen chico. Espero que seas igual de responsable que con Iván y no tenga que explicarte nada sobre ciertas cosas. –me ruboricé. Mi madre a veces hablaba con la misma delicadeza que si te explicara la subordinación adverbial.
-          Mamá, no era responsable con Iván, porque no había motivos para serlo, ¿lo pillas?
-          Ves, te he sacado muy sutilmente que eres virgen… -sonrío muy pagada de si misma. Ella abordaba estos temas con total naturalidad conmigo, acostumbrada a tratar durante tantos años con cientos de adolescentes. Pero yo, no. Le cerré la puerta en las narices.
-          ¡Adiós mamá! –moví la cabeza con exasperación mientras veía a las dos pánfilas descojonarse.


Me había dicho ponte elegante, pero ¿para que? ¿Qué se supone que me iba a poner? ¡si no sabía donde iba! No le podía llamar y preguntarle, parecería demasiado desesperada, cosa que era cierta. Por un lado las agujas del reloj iban demasiado deprisa porque no me daba tiempo de arreglarme y por otro demasiado lento porque quería que llegase la hora para verle ya. ¿Podía ir algo rápido y lento a la vez?

Supuse que me llevaría a cenar y por lo que me había puesto, esperaba que no fuese a un Burguer. Primero porque la hamburguesa era lo que más odiaba del mundo, aunque siempre podría comer patatas… pero sobretodo era porque llamaría demasiado la atención en un Burguer o similares, con un corto vestido beige de escote asimétrico, con un volante alrededor de este que le daba un toque mas elegante. Y si le sumamos los tacones imposible negros que llevaba… no era unos tacones que me podía poner con cualquier chico, porque aunque no sea demasiado alta, con estos tacones muchos se quedaban atrás. Me pasé la plancha del pelo sin alisármelo del todo, lo justo para ondularlo, que pareciese natural y me coloqué un diadema con un flor muy cuca en un lado.

Tampoco me maquille muy exagerada, un poco de colorete, algo de color en los ojos y cepillarme los dientes. Coji el bolso y lista. Sencilla pero elegante. Más me valía que me llevase a un sitio elegante si no iba a hacer el ridículo. ¿Y si me lo encontraba en vaqueros y camiseta? No entendía porque rallarse tanto, si me había dicho elegante, no iba a aparecer en vaqueros y camiseta. Me iba a entrar un pánico tonto así que mejor deje de pensar en eso.

Bajé las escaleras y entre en el comedor, donde mis padres, mi hermano, Lidia y Andrea estaban comiendo.

-          Si fueras igual de guapa que de buena, serías la hija perfecta. –me dijo mi padre.
-          Es que me parezco a ti.
-          Si, si, mucho peloteo. Ya me ha contado tu madre con quien vas. –dijo enfadado, pero de broma.
-          Papá es solo un amigo. –le sonreí.
-          Que sí, que sí, pero ten cuidado, los niñatos estos de hoy en día no me gustan un pelo. –esto si que lo decía en serio…
-          Mario, es un buen chico le doy clase. –le dijo mi madre.
-          Petardas, ¿vais a salir? –les pregunté ignorando la conversación entre mis padres.
-          Si, Cassandra, Cristina y esa gente también vienen. Hoy inauguran la discoteca nueva, ¿vais a ir?
-          No tengo ni idea.
-          ¿pues sabes quien viene? –negué con la cabeza. –la desaparecida en combate, Sara.
-          Pues yo a esa la mando cerquita pronto, nunca la he tragado. –dijo mi prima Lidia.

La verdad es que me había olvidado de Sara, ni siquiera la había visto por el instituto.

-          ¿Bueno es solo esta noche no? Porque yo por el insti no la veo.
-          No vamos a tener tanta suerte. –dijo Andrea. –ha tardado mas en venir porque estaba de viaje, seguramente el lunes tengamos el honor de tenerla en clase, a repetido.

Mientras hablábamos sonó el timbre, las 10 menos cinco. Salí corriendo a abrir la puerta pero mi padre ya habría llegado porque escuchaba a Lucas hablar.

-          Soy Lucas, usted debe ser el padre de Celeste.
-          Si que es educado si. –rió. Suspiré aliviada de que no se le hubiese cruzado ningún clave. –pasa, te esta esperando. Aparecí por la entrada, me quedé embobada mirándole, había elegido bien el vestido gracias a Dios, Lucas iba hecho un pincel, mucho más de lo que esperaba: traje de chaqueta azul marino y camisa blanca, sin corbata.
-          ¿Nos vamos? –le dije intentando recuperar la respiración.

Salimos de mi casa, con una despedida de mi padre más simpática de lo que esperaba. Cruzamos la parte del jardín de delante y al salir por la cancela me quede parada.

-          ¿Dónde vas? –le pregunté cuando cruzaba la carretera hacia los aparcamientos.
-          A por el coche. –dijo señalando un elegante Audi. Hasta donde yo sabía, solo tenía un año más que yo y aun no había cumplido los 18.
-          ¿¡Conduces un coche sin carnet!?
-          Celeste, claro que tengo carnet.
-          ¿Cuántos años tienes? –fruncí el seño, confundida.
-          Los que cumpla en enero son diecinueve. así que desde que en enero de este año cumplí los 18, he tenido tiempo de sacármelo, ¿no crees?
-          “Castigado a los casi dieciocho” ¿lo recuerdas?
-          Ah si eso… es… es que, ¿y si pensabas que era mayor? –se empezó a reír y se encogió de hombros, solté un bufido. –pensaba que eras mas pequeña.
-          ¿Y eso?
-          Cuando te ríes, pareces una niña a la que le acaban de dar un caramelo de fresa. Pero solo cuando te ríes de verdad.
-          ¿Cómo ahora?
-          Sí, exactamente esa es la sonrisa que me encanta. 

7 comentarios:

  1. hola!!
    que bonito :D
    como siempre!!
    aunque lo que mas me ha gustado es lo de esa sonrisa es la queme encanta L) escribe mas pronto!! ya sabes q me esta encantando!!
    un beso guapa :)

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  2. oh dios mío...
    ¡ME ENCANTA!
    yo quiero un algo que me diga esas cosas! *__*
    Un beso, te sigo, y pásate por le mío! :D

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  3. Oinssss Lucas es adorable!!! Y ahora tiene casi 19 jajaja.
    Que bonito lo de la sonrisa. ^^

    ¿A donde la lleva?

    Sigueeee

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  4. hola me encanta te sigo sigueme tu a mi pliss
    www.frikifrikibua.blogspot.com
    xao y comenta

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  5. Me encanta!!!!De veras... a ver k tal!! voy a por el siguiente!!! hay muchas cosas k okulta lukas, y no m gusta mucho, pero espero k lo k okulte no sea grave, jejejeje!! bss wapa!!

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